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Una década como tenista profesional

September 15, 2017

Les cuento que ya llevo una década en el profesionalismo y quiero compartirles un poco como han sido todas las etapas por las que he atravesado durante el camino y cuales han sido algunas de las decisiones que me han favorecido y otras que no.

Todo comenzó con una gran oportunidad que se me presentó de irme a vivir y a entrenar a Brasil. Gran decisión para los inicios de mi carrera como profesional. Allí pude vivir, sentir y respirar el tenis día y noche. Donde siendo un país muy futbolero se vivía el tenis de una manera muy profesional e intensa. En un comienzo no fue fácil, el conocer y convivir con jugadores de otros países, con culturas distintas, distinto idioma, lo volvían un reto grande. Sin embargo con el tiempo me fui acoplando y me di cuenta que eso era lo que me esperaba en mi decisión de ser tenista profesional.

 

Inicie en el profesionalismo compitiendo en mis primeras giras de Futuros en Brasil y así conseguí mis primeros puntos ATP. Una de las grandes decisiones que tomé en mis inicios fue haber combinado mis torneos juveniles, siendo mi último año junior, con mis primero torneos profesionales, Futuros. Dándole siempre la misma importancia a ambas categorías, ya que considero que es importante sacar lo mejor de cada etapa, en este caso, alcanzar el máximo como juvenil y a la vez ir probando y preparando lo que se te espera en el profesionalismo.

Ya pasando mi etapa como juvenil (a mis 19 años) tuve la oportunidad de decidir si entrar al equipo Colsanitas (Para los que no saben Colsanitas, es una entidad que lleva apoyando al tenis más de 20 años y por donde han pasado los mejores tenistas de la historia de Colombia). Sin dudarlo, lo acepte, sabía de lo importante que era recibir un apoyo económico y más iniciando mi carrera como profesional, y también sabía que el estar rodeado, poder entrenar, compartir y convivir con jugadores ya de experiencia y hechos profesionalmente me iban a hacer crecer en todo sentido. Solo había algo no tan positivo, el tener que vivir en una ciudad no como Rio de Janeiro que está a nivel de mar, sino en Bogotá que está a 2500 mts de altura, circunstancia que es muy diferente donde se juegan la mayoría de los torneos del año. Sin embargo, con el tiempo me di cuenta que esto jugó a mi favor y a mis compañeros Colombianos los siguientes años. Ya que teníamos muchos torneos en casa como locales y especialmente en Bogotá (en las mismas circunstancias en la que entrenábamos) lo cual nos permitían tener una ventaja frente a otros jugadores y superar o igualar el nivel de jugadores que eran de un ranking mucho más alto. Esto nos ayudó a ir escalando muchas posiciones hasta contar con los puntos necesarios para poder iniciar a competir en un nivel más arriba: El circuito Challenger. En conclusión se le saco partido a la altura.

Una vez empecé a jugar el circuito Challenger, sentí el cambio en cuanto al nivel de los jugadores y me di cuenta que mi juego y mi físico tenía que ir evolucionando para empezar a sobresalir en este nivel. Fueron 3 años en los que mi ranking se estancó un poco, sin poder superar la barrera de los 200 y sin lograr resultados sobresalientes, sobre todo a nivel de mar, cosa que mentalmente no iba siendo fácil pero tenía claro lo que tenía que hacer y en lo que tenía que trabajar, y sobre todo las ganas y el hambre estaban en su furor.

Aquí se me abrió una nueva puerta y con ello una de las cosas que sabía que necesitaba para dar un paso más. Era el acompañamiento de un equipo de trabajo más personalizado (entrenador y preparador físico) que me acompañarán permanentemente y tuviera una continuidad de mi trabajo. Y esto fue la llegada del apoyo de una gran empresa paisa, Grupo Argos.

Los frutos del trabajo duro y la continuidad se empezaron a dar. Fue un año en el que gane mis primeros torneos Challenger en diferentes escenarios (Salinas, Medellín y Sao Paulo). Seguí aprovechando la altura y a la vez con la ayuda de mi entrenador evolucioné en mi juego para también ganar en condiciones mucho más lentas (nivel de mar). Finalizando el año (2013) clasifique al master de challengers (torneo donde clasifican los mejores 8 jugadores que obtuvieron los mejores resultado a nivel challenger durante el año) perdiendo en la final, pero con un primer objetivo de mi vida cumplido, entré en el TOP 100, una felicidad muy grande pero a la vez sabía que comenzaba un nuevo reto y debía empezar a prepararme aún mejor.

Inicié el 2014 con la participación en mi primer main draw de un Grand Slam (Australian Open) y la gira de torneos ATP por Suramérica (ATP Viña del Mar, ATP Buenos Aires, ATP Rio de Janeiro y ATP Sao Paulo), no de la manera que lo esperaba. No logre ganar ningún partido en los cinco torneos, o sea cinco primeras rondas. En el momento me sentí presionado y frustrado por los resultados. Hoy en día más maduro veo que es algo muy normal que le puede pasar a un jugador que recién empieza a jugar en un nivel más alto y está viviendo experiencias nuevas. Lo importante es no confundirse y seguir trabajando con fe.

Y así sucedió, a las dos semanas, pude ganar mis primeros partidos ATP, llegando hasta la tercera ronda en Indian Wells, el primer Master 1000 de la temporada. Y hasta yo mismo sorprendido llegue a jugar a un gran nivel con el # 1 del momento, Novak Djokovic. De ahí en adelante todo mi año cambio.

Pude mantenerme entre los 100 mejores del mundo durante dos años sumando y jugando en el nivel para el que siempre me había preparado. Por todo lo anterior, fui convocado para representar al país por primera vez en la COPA DAVIS, una competencia diferente a lo que es el día a día en el tour ATP, representar a mi país había sido siempre una gran ilusión que tenía desde niño y acá lo estaba viviendo. Durante este tiempo pensaba que estando en este nivel me iba a liberar más presión, me iba a sentir más tranquilo en mi día a día, pero no crean, esto es una rueda y mientras más vas cumpliendo metas, van llegando otros nuevos objetivos por cumplir, pero lo importante es ir disfrutando y viviendo el proceso, ya que cuando estás ahí muchas veces no te das cuenta pero estás jugando torneos mágicos como lo son los cuatro Grand Slam y conviviendo al lado de los mejores tenistas del mundo, por esto invito a todo juvenil y tenista a que siga luchando por conseguir sus sueños.

El último año (2016) fue un año menos bueno que los demás, debido a que juegue con muchas molestias físicas que me llevaron al punto de parar mi temporada. Ahora han sido casi seis meses en los que me aleje de las canchas, esto no fue fácil pero a la vez, todo tiene su lado positivo. He podido disfrutar de cosas que hace mucho no hacía, de mi ciudad, mi familia y amigos con los que normalmente por el ritmo de vida no podía compartir. Junto con todo esto, les cuento que hice un curso intensivo en fisioterapia y en prevención de lesiones jajaja, pero bueno, de esto les contaré más adelante, por ahora me encuentro ya preparándome para iniciar una nueva temporada sin molestias, muchos retos por cumplir y muchas ganas!!!!!

Un abrazo, nos hablamos el próximo mes

By Alejo González